Texto: Dani Fotos: Manel Martí
El 29 de Noviembre fue un día especial… después de más de cinco días de actividad frenética y acuática de windsurf, surf y Stand Up, parecía que no se iba a detener nunca pero aún nos deparaba una última sorpresa…
Llevábamos toda la semana en el agua surfeando con olas provinientes del NE, gracias a una potente borrasca que a la vez hizo bajar la temperatura considerablemente. Las previsiones apuntaban a un cambio de dirección del mar de fondo como causa de la irrupción de una nueva perturbación, esta vez proviniente del Sur.
El viernes había sido un día enorme, el Maresme y la Barceloneta habían recibido la furia del charco con olas potentes y de un tamaño que hacía años que no veíamos.
Amanecimos la mañana del sábado con un cielo tapado y lluvia, y una temperatura no muy agradable… el mar estaba relativamente pequeño y nos decidimos a entrar a las 08.00h para una primera sesión de surf. El mar poco a poco iba vomitando series más grandes, y empezaba a cruzarse el mar de NE con el de S. Después de coger unas cuántas olas decidimos salir para esperar la llegada del prometido viento de SW con el que también debían llegar las olas.
El SW no llegó nunca, el cielo se abrió y con él la llegada de un mar que rápidamente se desfasó.
No se podía entrar en ningún sitio, Port Ginesta estaba imposible. Así que decidí sacarme mi espinita clavada, entrar con mar grande de Sur en mi casa, el único sitio donde se podía entrar siempre y cuando lo hicieras saltando por el espigón…
He saltado mil veces con tabla de surf, pero nunca con un Stand Up. Os puedo decir que la tensión que se vive es mucho mayor, saltar al agua con ese trasto deja pocas opciones al error, así que calcular cuando no van a venir más olas que te puedan barrer contra las piedras es vital.
Llegó el momento y lo vi claro, llegó una ola, bajé hasta una de las últimas rocas y cuando vino la siguiente ola llenando todos esos agujeros entre las rocas de agua, salté… en posición de remada de surf salí pitando de allí antes que viniera otra serie. Una vez mar adentro… ya estaba a salvo.
Os puedo decir que esta ha sido, hasta el momento, una de las mejores sesiones de Stand Up de mi vida… Sólo en el agua, en mi casa y con un tamaño más que generoso para ser el Mediterráneo… Las olas abrían mejor de lo que parecía, y si no apurabas no peligrabas. En los días un poco “grandes” la selección y elección de las olas es la mejor manera de evitar sustos y problemas, mejor bajar cuatro olas buenas que arriesgar a coger cualquier cosa que te pueda dejar en una situación difícil…
Os dejo con las imágenes que se explican mucho mejor que mis palabras…
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