La Tramuntana seguía soplando, con menor intensidad, pero seguía moviendo el mar. Era sábado y no lo pensamos dos veces, queríamos huir de la muchedumbre que iba a masificar las olas más conocidas de la Costa Catalana… la opción fue coger carretera rumbo Norte y buscar un spot solitario…
Dentro de todo surfer auténtico debería existir esa motivación por el descubrimiento y la aventura, por el hecho de arriesgarse y conocer nuevos sitios y nuevas olas… desgraciadamente la tecnología nos lo pone todo tan al abasto que muchos han caido en la facilidad de internet y las webcams, y muchos otros nunca han sentido como esa inquietud despertaba… Nos encontramos ante un relevo generacional que todo lo consigue de una forma tan fácil que ya nada valora.
Particularmente me enganché al Stand Up Paddle Surf, después de un montón de años de surf y de windsurf, por la capacidad que te da de explorar y de poder surfear en olas donde nunca antes nadie a surfeado, ya sea por que esa ola rompe muy lejos o tiene un difícil acceso…
Marc (SueltaElAncla), buen conocedor de la costa, me aconsejó sobre un par de sitios que podían funcionar con este mar y que muy poca gente conocía. Se cumplía el requisito que buscábamos… poca o ninguna gente en el agua. Cogimos el coche y decidimos arriesgarnos, como se hacía antaño, al prueba y acierta, o no.
Los spots escogidos para la ocasión tenían un acceso complicado por lo que sólo veríamos si había olas una vez llegados… y cuál fue nuestra sorpresa al llegar! Una ola no muy grande, pero con una forma perfecta y un recorrido muy largo de izquierdas…
Sin ninguna duda nos lánzamos al agua… una merecida recompensa a nuestra osadía!
Despierta la inquietud de tu interior, y deja que te lleve a nuevos lugares, la recompensa será mucho más gratificante que el hecho de mirar por la webcam y surfear en un spot abarrotado de “zombies”.
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