
Texto y fotos: Ignasi
De rodillas!!
La sentencia del traumatólogo-cirujano fue tajante.
Después de diez días de rehabilitación intensiva, la rotura fibrilar de mis gemelos haciendo SUP se había multiplicado por 7 en lugar de retroceder…
Con los billetes de avión para Fuerteventura colgados en el centro del altar a San Majorero desde hacía días,había centrado todas mis esperanzas en la curación milagrosa del láser.
El programa era suculento: windsurf con la nueva RRD wavetwin 82, y Stand Up Paddle en modo barra libre con nuestro amigo Michel….
Pero con el paso de los días, la pantorrilla izquierda incrementaba su volumen hasta dificultar el paso del pantalón….
Algo no iba bien.
Y efectivamente, una arteria gorda estaba afectada y bombeaba sangre sin parar al interior de la pierna….
“No podrás hacer ni Windsurf, ni SUP, ni nada de pié….”
Joder….
En un intento de reivindicar mi derecho a la pataleta, y rebelándome frente a este oscuro programa,
mi mente ingenió una malévola pregunta:
“Doctor, puedo remar de rodillas?”
Me miró con cara de desconfianza pero al mismo intrigado…
Proseguí: “si mi gemelo no puede trabajar, y me pongo de rodillas con la espalda erguida, el peso de mi cuerpo bajará de la rodilla a la tabla de SUP directamente!”
Era tan evidente que no pudo negarlo…. Ya tenía un atisbo de esperanza!
Hicimos un simulacro de como subiría a la tabla con la camilla de su consultorio…..
y le deseé un Buen Año….


Los primeros días en Fuerte había mucho viento, y me dediqué a observar, filmar y fotografiar a los windsurfistas.
Pero después el viento paró y continuaba el swell….era mi ocasión.
La única dificultad era que no podía llevar el tablón yo solo por las rocas de lava desde el coche hasta el agua, sobretodo en marea baja. Gracias a Michel y a Dani por hacer de porteadores…
Y una vez en el agua…..felicidad.

No sé cuantos minutos aguanté en la zona de agua plana…
muy pronto hice un amago de acercarme a una ola pequeñita….
la tabla aceleró de repente y salió disparada….
Uffffffffff, qué guapo!!!!
La potencia o fuerza de las olas de Fuerte nada tienen que ver con nuestras olas babosas del Mediterráneo……
Me acerqué un poco más donde estaban los surfers y SUPers, que esperaban turno para pillar olas considerables, bastante grandes.
Pronto pillé el truco; había algunos locales y no quería molestar, así que me quedé a medio recorrido de la ola, y observaba como las pillaban desde el principio; cuando el pobre surfer tenía la mala suerte de caerse, la ola llegaba hasta mí vacía!!!
y además donde estaba yo esperando, cobraba una segunda vida volviendo a levantarse y prolongar su recorrido unas decenas de metros más….
Allí pillé la primera ola considerable de rodillas….con un tablón gigante de casi 200 litros debajo….
Más tarde le salté una ola a Dani, que no se había caído, y fue precioso cuando se colocó a mi lado y discurrimos un buen rato los dos surfeando la ola en paralelo….
El sol de la tarde era bajo, y él estaba completamente iluminado por una luz rojiza….
La mejor ola del día, sin duda.
Así discurrieron algunos días. Le había perdido el miedo a los olones majoreros, aunque siempre cogía la sección pequeña, claro…

El último día fuimos con Michel y Sara a un spot lejano, con una bahía con olas pequeñas, y a lo lejos, bastante lejos, monstruos asesinos…
Dani y Michel fueron directamente a afrontar los molinos, y Sara y yo fuimos a la ola pequeña.

Las rodillas debilitadas me temblaban, pero el placer de unas olas de izquierdas tan bien formadas y largas, me hacían olvidar cualquier precaución….
Al cabo de un rato, el spot se saturó de gente, y como yo era el único SUP y lo pillaba todo, empecé a sentirme un poco “abusón”, así que inicié la travesía hasta el Spot de verdad…
Stéphane y Nicole se habían juntado a la fiesta, y estaban solos con un único surfista, Michel y Dani, en uno de los Spots míticos y ocultos del Norte…
Me quedé a la altura del pico pero fuera de su alcance, unos minutos, observando como lo hacían, como caían, como eran devorados por la espuma, como tragaban tres olas seguidas que les llevaba hacia las rocas negras…
Pero la corriente me acercó sin darme cuenta a la zona de impacto.
Me di cuenta e inicié una retirada de emergencia, remando como Obélix en la galera…..pero llegó la serie… poco tiempo para pensar… cuando llegó la primera, incliné la tabla ligeramente, la ola me levantó, y la tabla inició un planeo dulce… estaba de rodillas, y alucinaba….
Después la ola empezó a crecer, y crecer…..la velocidad también…yo empecé a inclinar mi cuerpo hacia atrás, primero un poquito, y de golpe la ola parecía coger vida, y empezó ha ponerse vertical… a mi me pareció que tenía sobre unos 2,5 metros… incliné tanto el cuerpo hacia atrás que me di con la tabla en la espalda…brutal!

La adrenalina me había dejado eufórico….. la tarde se terminaba, y este era el día…. nunca había bajado olas tan grandes y perfectas…..
Así que podía retirarme de rodillas…..o pasar a la historia como el primer tío sin gemelos bajando una olaza del northshore de Fuerte….

Remonté hacia fuera, y la verdad es que el mar me regaló una serie que no podía rechazar: una de cada seis series era enoooooorme, de manera que tenía un frente tan ancho que no podías quedarte fuera de su alcance.
Me dije, o esa o te lesionas de todas formas sin haberla pillado. No hay duda, es MI OLA….
Me puse de pié, orienté la tabla y la cogí bien…
Hay que decir que le había pedido a Michel una 11’6 C4 Waterman, una tabla gigante para estas condiciones, pero buena para mi estabilidad para probar a ponerme de pié…
Quien dice estabilidad dice poca maniobrabilidad…..
Así que la tabla se portó muy sana, con mucha inercia, y trazando una ruta segura y estable…. Incliné mi cuerpo cuando la cosa se puso seria, cuando la ola llegó al escalón de fondo rocoso y se levantó vertical….
Me acuerdo que empecé a clavar el remo con fuerza, frenando la tabla, porque veía que la ola no rompía, y quería reducir la velocidad y aprovecharla al máximo…..
No sé cuando duró esta surfeada, pero me pareció una eternidad…
Las frustraciones de tanta rehabilitación y tanta sesión ridícula de rodillas, por fin estaban olvidadas con estos momentos de gloria….
Además conseguí también salir de ella sin caer, lo cual le dio una dimensión al momento todavía más épica……

Cuando todo terminó, el sol se escondía por fin detrás de las rocas, y agradecí con solemnidad a el mar este regalo que me había ofrecido…. era feliz.
Tan feliz y al mismo tiempo con tanta adrenalina, que la noche siguiente casi no dormí… recordaba sin cesar esta serie gigante que se acercaba, cambiando el color del agua a azul oscuro casi negro, y el labio que empieza a erizarse para anunciar que empezará a liberar su energía…
Dos días después, el médico me sacó 70 cl. de sangre (dos latas de Birra) de la pantorrilla (el doble que lo que me sacó antes del viaje), y ayer mismo, unos días después, 40 cl más…
Me preguntó si me había portado bien….
Aun recuerdo como tecleó en su ordenador, en el informe, a modo de regañina:
“Ha surfeado de pié una ola muy grande….”

Agradecimientos: SURFTECHCENTER alquiler de SUP y surf en Fuerteventura
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Ignasi, Sara y Dani
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